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martes, 24 de marzo de 2015

Anécdotas y cuentos de México - La casa de la Tía Toña

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Dicen por ahí que la señora Toña era una mujer que vivía en soledad en su casa (por el panteón Dolores, en la tercera sección de Chapultepec). Poco a poco fue recogiendo niños de la calle para cuidarlos y alimentarlos hasta que algunos de ellos escucharon que Toña tenía una fortuna escondida en su casa y decidieron buscarla y robarla. La señora los cachó y estos cabrones la mataron. Otra versión dice que la señora Toña fue quién mató a los jóvenes en un ataque de locura y luego se suicidó.



Yo prefiero confiar en la bondad de la tía Toña.

Hoy se ve la sombra de la tía en las ventanas; las puertas se abren y cierra solas y las cosas se caen. Se escuchan voces de niños y el lamento de una señora. Hay algunos que dicen que cuando vas en coche y te estás acercando a la casa, este se apaga.

¡Mamáaaaa, no quiero ir a casa de la tía Toña!

Fuente:http: 7boom.mx

lunes, 23 de marzo de 2015

Leyendas urbanas - La Nueva Amiga De Clara

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Clara se alegró que por fin fuera sábado. Su papá le había dicho que ese día que iba a conocer a una nueva amiguita.


Cuando llegaron a la casa de don Miguel, su esposa les abrió la puerta. -Hola Clara, Lucía está esperándote en la sala, tiene muchas ganas de conocerte-, le dijo la señora con una gran sonrisa. Clara también estaba muy impaciente por ver a Lucía, así que corrió al lugar donde le había dicho la señora que era la sala. Allí encontró a una niña sentada en una especie de silla con unas grandes ruedas a los lados. 

-¿Qué es ese carrito en el que estás sentada?-, preguntó Clara. -No es un carrito, es mi silla de ruedas-, respondió Lucía. -¿Y para qué sirve?, Clara sentía curiosidad. -Es que como no puedo caminar, con la silla de ruedas puedo ir a cualquier parte, le explicó Lucía. -¿No puedes caminar?-, preguntó Clara un poco triste, porque a ella le gustaba mucho jugar pelota, y quería jugar pelota con Lucía, – ¿y puedes jugar? -Claro que sí, ayer me regalaron un juego de memoria y si quieres podemos jugar – respondió Lucía muy contenta. 

-¡Sí, a mí me gusta mucho jugar memoria! Y así, las dos niñas estuvieron jugando toda la tarde, primero memoria, después armando un rompecabezas y luego haciendo castillos con trocitos de madera. De regreso a casa, Clara estaba feliz. Ahora tenía una nueva amiga. Y Lucía le había prometido que la próxima vez, jugarían juntas a las muñecas.
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