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martes, 18 de noviembre de 2014

Leyendas para Niños Las tres hijas del rey.Parte I


Escrito por : Isabel
En un lejano país vivía un rey muy poderoso que tenía tres hijas, Amelia, Soraya y Alba, todas hermosas, todas prometidas en matrimonio, pero la menor, Alba, era su preferida.
Cierto día, el rey llamó a sus hijas y a sus prometidos junto a él para confesarles que se sentía viejo y sin fuerzas para gobernar.

-Me siento viejo, hijas mías. He decidido abdicar, pero no pudiendo decidir a cuál de ustedes favorecer, partiré le reino en tres partes, cada una proporcional al amor que me tengáis. Yo viviré un tiempo con cada una de ustedes, acompañado por cien servidores.
La habitación quedó en silencio, que fue roto por la primera pregunta del rey.
-¿Cuánto me quieres tú, hija mía?- preguntó el rey a su hija mayor.

- Más que a mi vida, padre.- contestó Amelia.

El rey repitió la pregunta a su segunda hija, la que respondió:
- Te quiero más que a nadie en el mundo, padre.- respondió Soraya.
Ahora, el rey se dirigió a su hija favorita, con dulzura.
- Te quiero tanto como un hijo quiere a su padre y te necesito como los alimentos a la sal.
La respuesta de Alba enfureció al padre, estaba decepcionado y gritó.
- Esa no es forma de querer. Me has decepcionado, dividiré el reino entre tus dos hermanas y tú no tendrás nada.

Al tiempo que el rey pronunciaba estas palabras, el prometido de Alba se escabullía para huir de su novia pobre. En tanto, las hermanas mayores se burlaban de la menor y de su suerte.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Leyendas anécdotas, Fábulas infantiles… El león, la zorra y el Ciervo.Parte II


— Es algo penoso y difícil, pero lo intentaré.
Salió de la cueva y siguió las huellas del ciervo hasta encontrarlo reponiendo sus fuerzas.

Viéndola el ciervo, encolerizado y listo para atacarla, le dijo:

¡ Zorra miserable, no vengas a engañarme ! ¡ Si das un paso más, cuéntate como muerta ! Busca a otros que no sepan de tí, háblales bonito y súbeles los humos prometiéndoles el trono, pero ya no más a mí.

Mas la astuta zorra le replicó:

— Pero señor ciervo, no seas tan flojo y cobarde. No desconfíes de nosotros que somos tus amigos. El león, al tomar tu oreja, sólo quería decirte en secreto sus consejos e instrucciones de cómo gobernar, y tú ni siquiera tienes paciencia para un simple arañazo de un viejo enfermo. Ahora está furioso contra tí y está pensando en hacer rey al intrépido lobo. ! Pobre !, ¡ todo lo que sufre por ser el amo ! Ven conmigo, que nada tienes que temer, pero eso sí, sé humilde como un cordero. Te juro por toda esta selva que no debes temer nada del león. Y en cuanto a mí, sólo pretendo servirte.

Y engañado de nuevo, salió el ciervo hacia la cueva. No había más que entrado, cuando ya el león vio plenamente saciado su antojo, procurando no dejar ni recuerdo del ciervo. Sin embargo cayó el corazón al suelo, y lo tomó la zorra a escondidas, como pago a sus gestiones. Y el león buscando el faltante corazón preguntó a la zorra por él. Le contestó la zorra:

— Ese ciervo ingenuo no tenía corazón, ni lo busques. ¿ Qué clase de corazón podría tener un ciervo que vino dos veces a la casa y a las garras del león ?

Nunca permitas que el ansia de honores perturben tu buen juicio, para que no seas atrapado por el peligro.


 FUENTE:educapeques.com 
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