Artículos relacionados con Oraciones Y DEVOCIONALES MILAGROSAS

Mostrando entradas con la etiqueta COSTA RICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COSTA RICA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de octubre de 2014

Mitos y Leyendas Urbanas… El Cóndor


Se dice que en un pueblo, un hombre vivía con su hija. La hija cuidaba ovejas y otros animales y cada día un joven vestido con elegancia iba a visitarla, el joven tenía un traje negro hermoso, chalina blanca y un gran sombrero. Cada día el joven iba a visitar a la jovencita, y se hicieron buenos amigos.

Un día comenzaron a jugar así: “Álzame tú y yo te alzaré”. Comenzaron el juego, y el joven alzo a la joven. Recién cuando la había alzado en alto, la joven se dio cuenta de que estaba volando.

El joven puso a la niña dentro de un nido en un barranco. Allí el joven se convirtió en cóndor. Por varios meses el cóndor cuido a la joven, le daba toda clase de carnes para comer y bebidas para tomar.

Cuando habían estado unos años juntos, ella llego a ser mujer y dio a luz un niño, pero, la ya ahora mujer, lloraba día y noche por su padre, a quien había dejado en su pueblo.

“¿Cómo puede estar solo mi padre? ¿Quién está cuidando a mi padre? ¿Quién está cuidando a mis ovejas? Devuélveme a mi casa”, le rogaba la mujer al cóndor pero él hacia caso omiso a sus peticiones.

Un día un picaflor apareció. La mujer le dijo: “¡Ay, picaflor! no tengo ninguna manera de bajar de aquí, Hace más de un año, un cóndor, convirtiéndose en joven, me trajo aquí. Ahora soy mujer. Y he dado a luz a su hijo”.

El picaflor le contestó: “Escúchame, no llores. Te voy a ayudar.Iré a contarle a tu papá dónde estás, y tu papá vendrá a buscarte”.

La joven le dijo: “Escúchame, picaflor. ¿Conoces mi casa, no? En mi casa hay muchas flores, te aseguro que si tú me ayudas, todas las flores que hay en mi casa serán para ti”.
Cuando dijo eso, el picaflor voló contento al pueblo, y fue a decir al padre de la mujer: “He descubierto dónde está tu hija. Está en un nido en el barranco.

Es la mujer de un cóndor, va a ser difícil bajarla. Tenemos que llevar un burro muerto”, dijo el picaflor, y explico su plan al viejo.

Dejaron el burro muerto en el suelo. Y mientras el cóndor estaba comiendo el burro, el picaflor y el viejo ayudaron a la jovencita a bajar del barranco.

Después llevaron dos sapos: uno pequeño y otro grande, dejaron los sapos en el nido del barranco. Bajaron el viejo y su hija y fueron hacia el pueblo.

El picaflor fue donde estaba el cóndor, y le contó: “Oye, cóndor. Tú no sabes que desgracia hay en tu casa”. “¿Que ha pasado?” el cóndor le preguntó. “Tu mujer y tu hijo se han convertido en sapos”. El cóndor sorprendido se fue volando a ver. Ni la joven, ni su hijo estaban dentro del nicho, solamente dos sapos.

El cóndor se asustó, pero no pudo hacer nada; y el picaflor está todos los días entre las flores en la casa de la jovencita.

Mientras ella, su hijo y su padre viven felices en la comunidad.

lunes, 13 de octubre de 2014

Mitos y Leyendas de América… La Reina del Valle de la Muerte


El Valle de La Muerte (Death Valley) está situado en California, cerca de la frontera con Arizona y la leyenda de la reina del Valle de la Muerte es una hermosa y cruel historia.

Cuenta la leyenda que en el corazón del Valle de la Muerte hubo, hace ya mucho tiempo, un reino próspero y rico gobernado por una reina hermosa pero egoísta y caprichosa.

El Valle de la Muerte no se llamaba entonces así, ya que tenía arroyos y pozos llenos de agua, su vegetación era abundante y numerosos animales poblaban la zona.

La reina del Valle de la Muerte había oído hablar de los magníficos edificios que poseían sus vecinos los Aztecas y deseó tener un palacio que superara en belleza y tamaño a todo lo construido por estos.

Para edificar este palacio, los súbditos de la reina del Valle de la muerte tuvieron que arrastrar pesadas piedras y troncos desde lugares muy lejanos durante muchos años.

La construcción avanzaba muy lentamente  y la reina temía morir antes de ver acabado el palacio, por lo que forzó a su pueblo a trabajar cada vez más duramente hasta reducirlo a la esclavitud.

Obsesionada por su ambición, la reina del Valle de la Muerte obligó a su propia hija a acarrear las pesadas piedras junto al resto de sus súbditos y cuando estos,  agotados, flaqueaban bajo sol del mediodía, la reina caminaba entre ellos azotándolos sin piedad.

Los trabajadores aguantaban su tortura en silencio porque consideraban que el poder de la reina del Valle de la Muerte era sagrado.

Pero cuando la reina llegó a la altura de su hija y la  golpeó con el látigo, la muchacha se alzó, lanzó al suelo su pesada carga de piedras y maldijo a su madre y a todo el reino. Después, agotada, se desplomó en el suelo y murió.

En vano lloró y se lamentó la reina del Valle de la Muerte, en vano se arrepintió de su crueldad. El sol empezó a brillar más y más y su calor se tornó insoportable, las plantas se marchitaron, los animales desaparecieron, los ríos y pozos se secaron y todos los habitantes del pueblo murieron.

Por último, la cruel y soberbia reina del Valle de la Muerte fue víctima de la fiebre y falleció, sola, en su desierto reino.

Todavía hoy día es posible encontrarse con viajeros que aseguran haber visto la silueta del palacio a medio construir en el corazón de Valle de la Muerte, aunque otros opinan que se trata sólo de un espejismo…

viernes, 10 de octubre de 2014

Mitos y Leyendas de África…El Dios Mulukú, el Primer Hombre y la Primera Mujer


La leyenda sobre el dios Mulukú, el primer hombre y la primera mujer es uno de los mitos africanos de la creación más conocidos.

Tras crear la tierra, el dios Mulukú pensó que sería una buena idea dar vida a una especie que la cuidara y la disfrutara: la especie humana.

Mulukú cavó dos agujeros en el suelo y de uno de ellos surgió el primer hombre y del otro surgió la primera mujer.

Mulukú no sólo era un dios creador sino que también era la divinidad de la agricultura y él mismo era un gran agricultor, el mejor de todos. Pensó que si regalaba a la primera pareja humana el don de la agricultura podrían sobrevivir por sí mismos y sin depender de nadie.

Mulukú dio al primer hombre y a la primera mujer semillas y herramientas y les enseñó el arte de la agricultura: les enseñó a cavar, arar, plantar las semillas, cuidar las plantas, podar, recolectar, etc.

Pero a la primera pareja no le gustaba trabajar y pronto dejó de seguir las indicaciones de Mulukú y descuidó la tierra que el dios les había entregado. Las plantas se secaron y los campos dejaron de producir.

Mulukú, enfadado por la desobediencia del primer hombre y la primera mujer arrancó la cola del cuerpo de los monos y se la puso a la pareja de humanos convirtiéndolos en monos.

El primer hombre y la primera mujer, ya transformados en monos, desaparecieron entre los árboles. Entonces, Mulukú convirtió a los que hasta ese momento habían sido monos en seres humanos y de ellos desciende la especie humana.

Y esta es la leyenda del dios Mulukú, el primer hombre y la primera mujer, una leyenda africana que esbozó la idea de que los seres humanos descendemos del mono mucho antes de que Darwin formulara su famosa teoría de la evolución.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mitos y Leyenda de puerto Rico… La capilla del Cristo


 Cuenta la leyenda que la Capilla del Cristo se erigió para honrar un milagro.

 Dice la leyenda, que para los años 1750 más o menos, se había efectuado una carrera de caballos a lo largo de la calle Del Cristo. Uno de los participantes no pudo detener su caballo y se cayó por el precipicio. 

Don Tomas Mateo Prats, que era el secretario de gobierno para aquel entonces, invocó al Santo Cristo de la Salud y que el joven que cayó por el precipicio se salvó. Por agradecimiento al Santo Cristo de la Salud, Don Tomas Mateo Prats ordenó construir la Capilla. 

La verdad, no es esa. Estudios recientes hechos por Don Adolfo de Hostos confirman que el joven que cayó por el acantilado, si murió. Y que Don Tomas Mateo Prats ordenó erigir la Capilla para evitar tragedias futuras.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...