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jueves, 12 de marzo de 2015

Leyendas Urbanas De Los Estados Unidos - El Cementerio De Las Brujas

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Alojado en egrupos.net

El origen de esta leyenda es diverso: se escucha en los Estados Unidos, pero también en México y hasta en España. Cuenta esta leyenda que en una comunidad cuyo nombre no trasciende, las personas que se dedican a la magia negra y brujería son enterradas en una zona apartada del cementerio. De acuerdo a los estipulado en la leyenda de Halloween, en cuanto al rol de psicopompos que posee Jack el del Farol o Jack O'Lantern, la noche del 31 de Octubre los espíritus de los brujos regresan de la tumba y vagan por la localidad. Esa noche se recomienda no salir de casa. 
Sin embargo, lo más que pueden hacer esos espectros es darnos un susto mayúsculo, pero ya no poseen los poderes que en vida habían facilitado la adquisición de bienes y fortuna y habían hecho la vida imposible a sus enemigos. Resignados a no ser más que fantasmas que cabizbajos rumian su desventuran, su único esfuerzo es provocar fenómenos paranormales en las cercanías, aunque quienes viven en los sitios que poseen un cementerio de brujas están avisados y no se inmutan ante ruidos extraños, velas que se prenden y apagan, puertas que se cierran y abren y toda la variada y colorida gama de los fenómenos poltergeist.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Mitos anécdotas y Leyendas del Perú… EL TUNCHI-Parte I


Es el espíritu de los muertos, que regresan del otro mundo a cumplir alguna penitencia o el alma de los que van a morir y están recogiendo sus pasos antes de abandonar la tierra. Estas almas en pena, son entes etéreos que se anuncian a los vivos con un silbido lúgubre muy característico, con la resonancia de sus pisadas o con ruidos de las cosas o muebles que tocan causando temor y espanto a los que escuchan.

Algunas veces los tunchis se materializan bajo la forma de espectros o fantasmas de blancas vestiduras, que se desplazan a baja altura sin tocar el suelo.

Vaga por las noches oscuras de la selva, como alma en pena, unos dicen que es un ave, otros que es un espíritu del mal “diablo” que goza aterrorizando a la gente. Pero nadie lo ha visto, y todos lo reconocen con temor cuando en plena oscuridad lanza al aire un silbido penetrante “fin....fin...fin...” que por instantes se pierde en el monte a lo lejos, pero vuelve a silbar ya sobre el techo de una casa o a la orilla del río. Todo es tan rápido que la gente solo atina a persignarse o rezar, porque existe la creencia de que cuando silva con insistencia, por los alrededores de un pueblo, anuncia malos presagios y cuando lo hace sobre una casa enfermedad o muerte.

Burlarse del tunchi, insultarlo, puede costarle caro al atrevido, ya que lo hará enfurecer y entonces atacará con mayor insistencia, silbando... silbando... lo perseguirá tanto que hasta el más valiente terminará entrando en pánico, que puede llevarlo a la locura o muerte.

lunes, 13 de octubre de 2014

Mitos y Leyendas de América… La Reina del Valle de la Muerte


El Valle de La Muerte (Death Valley) está situado en California, cerca de la frontera con Arizona y la leyenda de la reina del Valle de la Muerte es una hermosa y cruel historia.

Cuenta la leyenda que en el corazón del Valle de la Muerte hubo, hace ya mucho tiempo, un reino próspero y rico gobernado por una reina hermosa pero egoísta y caprichosa.

El Valle de la Muerte no se llamaba entonces así, ya que tenía arroyos y pozos llenos de agua, su vegetación era abundante y numerosos animales poblaban la zona.

La reina del Valle de la Muerte había oído hablar de los magníficos edificios que poseían sus vecinos los Aztecas y deseó tener un palacio que superara en belleza y tamaño a todo lo construido por estos.

Para edificar este palacio, los súbditos de la reina del Valle de la muerte tuvieron que arrastrar pesadas piedras y troncos desde lugares muy lejanos durante muchos años.

La construcción avanzaba muy lentamente  y la reina temía morir antes de ver acabado el palacio, por lo que forzó a su pueblo a trabajar cada vez más duramente hasta reducirlo a la esclavitud.

Obsesionada por su ambición, la reina del Valle de la Muerte obligó a su propia hija a acarrear las pesadas piedras junto al resto de sus súbditos y cuando estos,  agotados, flaqueaban bajo sol del mediodía, la reina caminaba entre ellos azotándolos sin piedad.

Los trabajadores aguantaban su tortura en silencio porque consideraban que el poder de la reina del Valle de la Muerte era sagrado.

Pero cuando la reina llegó a la altura de su hija y la  golpeó con el látigo, la muchacha se alzó, lanzó al suelo su pesada carga de piedras y maldijo a su madre y a todo el reino. Después, agotada, se desplomó en el suelo y murió.

En vano lloró y se lamentó la reina del Valle de la Muerte, en vano se arrepintió de su crueldad. El sol empezó a brillar más y más y su calor se tornó insoportable, las plantas se marchitaron, los animales desaparecieron, los ríos y pozos se secaron y todos los habitantes del pueblo murieron.

Por último, la cruel y soberbia reina del Valle de la Muerte fue víctima de la fiebre y falleció, sola, en su desierto reino.

Todavía hoy día es posible encontrarse con viajeros que aseguran haber visto la silueta del palacio a medio construir en el corazón de Valle de la Muerte, aunque otros opinan que se trata sólo de un espejismo…

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Mitos y leyendas de México…El Jinete sin Cabeza


 Fuente: Mitos Mexicanos

Se dice que en un pueblo muy aislado de toda civilización se contaba la historia de un jinete que acostumbraba a hacer su recorrido por las noches en un caballo muy hermoso, la gente muy extrañada se preguntaba ¿que hombre tan raro por que hace eso?, ya que no era muy usual que alguien saliera y menos por las noches, a hacer esos recorridos.

En una noche muy oscura y con fuertes relámpagos desapareció del lugar, sin dar señas de su desaparición. Pasaron los años y la gente ya se había olvidado de esa persona, y fue en una noche igual a la que desaparecio, que se escuchó nuevamente la cabalgata de aquel caballo. 

Por la curiosidad muchas personas se asomaron, y vieron un jinete cabalgar por las calles, fue cuando un relámpago cayó e iluminó al jinete y lo que vieron fue que ese jinete no tenía cabeza. La gente horrorizada se metió a sus casas y no se explicaban lo que habían visto.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Leyenda y Mito de Colombia… el Sombreron


Se trata de un personaje que vivió en épocas pretéritas en diferentes pueblos. Era un enigmático hombre que vestía de negro y se ponía un gran sombrero del mismo color, montaba un brioso caballo también negro que se confundía con la noche, no hablaba con nadie y a nadie le hacía daño; aparecía y desaparecía como por encanto.

El anciano se le encontraba en las orillas del camino y aunque ya murió, la gente sigue sintiendo su presencia. Físicamente se le describe como un hombre maduro, con un sombrero grande, bien vestido, de rostro sombrío y en actitud de observación permanente. Las personas que lo han visto aseguran que lo acompañan dos enormes perros negros cogidos por gruesas cadenas.

Los trasnochadores que lo han visto o a quienes se les ha presentado, dicen ver la figura que les sale al camino, los hace correr y les va gritando "SI TE ALCANZO TE LO PONGO", siempre persigue a los borrachos, a los peleadores, a los trasnochadores y los jugadores tramposos y empedernidos. Aprovecha los sitios solitarios. En noches de luna es fácil confundirlo con las sombras que proyectan las ramas y los arbustos. Llega siempre de noche a todo galope, acompañado de un fuerte viento helado y desaparece rápidamente.

Fue famoso en Medellín en 1837, cuando recorría todas las calles. Aparecía cuatro o cinco viernes seguidos, volvía a aparecer uno o dos meses después. Parece que fuera el sombrerón, el espanto propio de Medellín".

Hay crónicas también de sus andanzas por pueblos del suroeste como Andes, Bolívar y Jardín y por los poblados a orillas de los ríos San Juan y Baudó. En otras regiones colombianas como el Tolima, el Huila y al oriente del Valle del Cauca, se le denomina como El Jinete Negro y se le describe en forma muy similar a como se ha descrito aquí.

Por el suroeste antioqueño, lo mencionan también como "El Jinete sin Zamarros", y se le describe con ligeras variantes. Le atribuyen distintas formas de presentación, la más frecuente de las cuales es la de un hombre alto y corpulento, enlutado, que termina en una calavera, ornada con un negro sombrero de anchas alas.
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